Página principal Historia del ovejero alemán : Conocimiento del ovejero alemán

Reconocimiento y creación del Club El inicio de la cría y su difusión


Conocimiento del Ovejero Alemán

El ovejero alemán es, de todas las razas caninas, el que más se parece al primer padre de todos los perros: el lobo. Pero esa no es la razón para tenerle miedo.

Macho, pelo originario largo, negro-amarillo
Macho, pelo originario largo, negro-amarillo
Hembra, pelo originario largo, negro tornasolado. Macho con pelo originario negro-amarillo
Hembra, pelo originario largo, negro tornasolado.  Macho con pelo originario negro-amarillo 

Un perro mejor que su fama
El ovejero alemán tiene buen carácter y otras cualidades: es inteligente, temperamental, irradia una fuerza primitiva, es despierto y defiende a su amo y sus posesiones con arrojo y valentía. Además, está seguro de sí mismo, es muy cariñoso con los niños y tiene un caracter equilibrado y es fácil de educar si se le mantiene como es debido. Le gusta trabajar y es muy versátil como perro de utilidad, de servicio o de compañía. Perros ovejeros alemanes detectan cada año a cientos de víctimas de aludes o a personas sepultadas. Ayudan a la policía en la búsqueda de estupefacientes, explosivos o cadáveres ocultos. Sirven de guía a los ciegos, ayudan a los impedidos y, algunas veces, trabajan como perros pastores, que era su "oficio" original. Sin ambargo, muchas personas sienten inquietud cuando se encuentran ante un perro ovejero alemán. Es de bido, tal vez, al "síndrome de caperucita roja" que se nos ha inculcado desde nuestra más tierna infancia, acentuado por titulares como "!Niño descuartizado por un perro ovejero alemán!", o al repulsivo comportamiento de algunos propietarios de esos perros, o la manera de adiestrarles. En todo caso, el perro no tiene la culpa del deterioro de su imagen, el culpable es el hombre casi siempre. A pesar de todo, el ovejero alemán sigue siendo uno de los perros más apreciado del mundo.

Macho, pelo originario gris lobuno
Macho, pelo originario gris lobuno

Estándar: macho con pelo originario negro-amarillo
    Estándar: macho con pelo originario negro-amarillo

En el fondo, sigue siendo un perro pastor
Si Ud. no havisto nunca a este perro realizando su tarea originaria de pastor, debería hacerlo; se asombrará. Todos los años se celebra en el Sur de Alemania el "Concurso Federal de pastoreo" organizado por el club alemán del perro ovejero alemán (S.V.). Allí concurren los mejores pastores con sus perros y sus rebaños.
En el fondo, el perro ovejero alemán sigue siendo eso: un perro pastor, si bien es raro verle dedicado a esta tarea. En cambio vigila a conciencia la casa y cuida a los niños o a los animales domésticos que conviven con él y, a falta de rebaños, da vueltas incansablemente alrededor de su "rebaño humano" cuando sale de paseo.

Un perro al que hay que exigirle mucho
Las aptitudes del ovejero alemán sólo pueden evidenciarse si, desde el comienzo de la cría se adiestra bien, se le mantiene y se le educa consecuentemente. Aparte de eso, también hay que mantenerle ocupado, pues su inteligencia y su afán de trabajar lo exige. Los perros a los que se le exige poco suelen ser un problema para su dueño y el mundo que lo rodea. Suelen estar desequilibrados psíquicamente y pueden convertirse en peligrosos.

Cachorro con pelo originario
Cachorro con pelo originario
Pastor alemán antiguo del cual proviene junto a otros el actual ovejero alemán
Pastor alemán antiguo del cual proviene junto a otros el actual ovejero alemán

Los antepasados del ovejero alemán
En el año 37 a.d.C. el escritor romano Varo ya advertía a los labradores de que no compraran perros para vigilar sus rebaños ni a carniceros ni a cazadores. Conocía las inclinaciones de los perros pastores y partía de la base de que el perro de un carnicero, más que vigilar atacaría al ganado y que el perro de un cazador preferiría cazarlo.
Eso indica que ya había perros pastores hace 2000 años y que, probablemente, el hombre ya les utilizara para cuidar sus rebaños desde mucho antes.
Pero entonces, y hasta el siglo XVI, se empleaban como perros pastores a animales grandes y pesados, capaces de matar lobos y de proteger rebaños contra los bandidos. Se describía a los perros pastores como "perros grandes y malignos, con pelo hirsuto y rizoso".
Perros pastores a finales de la Edad Media: a medida que aumentaba la densidad de población se fueron utilizando perros pastores de tamaño mediano más versátiles. Hacía tiempo que esos perros eran utilizados por los labradores como perros guardianes, a los que llamaban Hovawart (guardianes de la hacienda).
Los pastores escogían siempre esos perros para la cría, ya que soprtaban bien las inclemencias del tiempo, eran fáciles de adiestrar y tenían una gran resistencia. Los perros debían tener una cierta tendencia a morder, pues tenían que imponerse al rebaño. No se admitían, sin embargo, perros que mordieran de forma salvaje. El pelo originario largo tenía la ventaja de que protegía al animal contra los mordiscos de los lobos. Pero el lobo se veía más reprimido a medida que el hombre ensanchaba su espacio vital, por lo que iba siendo necesario disponer de perros pastores con pelo hirsuto y desgreñado como antes, pero más corto. Aparecieron varios tipos de perros pastores: con orejas tiesas, semiaguzadas o colgantes; con pelo hirsuto y rizoso; y con rabo enroscado o colgante. También había una gran variedad de colores. A partir de esa gran oferta de "material de perro pastor" se llegó a la cría de un prototipo de pelo originario, con orejas aguzadas y rabo colgante.

Comienzo de la crianza dirigida
En el año 1899, , Arthur Meyer, amigo del capitán de caballería Max von Stephanitz habló a éste del perro "Hektor Linlsrhein"  que había visto en una exposición. Procedía de la perrera "von Wachsmuth" y pertenecía al criador de perros pastores Friedrich Sparwasse. Stephanitz compró el perro, convencido de que reunía todas las condiciones para alcanzar con él la meta que se había propuesto: la cría del perro pastor alemán. 
Cambió su nombre por el de Horand von Grafrath y le inscribió con el número 1 en el registro de crianza abierto en la "Asociación de criadores del pastor alemán" fundada en abril de 1899, con lo que se convirtió en el padre de todos los perros pastores alemanes.
En camino de convertirse en perro de moda: la cría del ovejero alemán (pastor alemán) alcanzó gran auge bajo la dirección de Max von Stephanitz como presidente del Club. En el año 1924 ya se habían inscripto casi 50.000 perros en el registro de crianza. En ese momento ya se admitía una cierta pérdida de personalidad en los perros y se advirtió, incluso, del excesivo desarrollo de los cuartos traseros. A partir de entonces ya no se crió al ovejero alemán con vistas exclusivamente a su utilidad, sino también atendiendo a su aspecto externo. Ya no era tan solicitado como perro para pastoreo, ya que el pastoreo de ovejas iba en recesión por los avances de la agricultura. A los criadores literalmente "les quitaban los perros de las manos". Toda europa quería tener ovejeros alemanes, lo que condujo, por desgracia, a que muchos de esos perros no fueran ofrecidos por la "Asociación de criadores del pastor alemán" (cosa que sigue sucediendo en nuestros días), sino por criadores pocos serios.
Los concursos volvieron a poner las cosas en su sitio: sólo la introducción y rigurosa realización de una "normativa de concursos", unido a la racionalización de las cualidades de utilización, trajo consigo la mejora de los rasgos característicos. En un concurso una comisión de jueces decide si un perro es apto para la cría, a base de dar unas calificaciones sobre las exigencias descriptas en el estándar o patrón racial. Esa comisión dicta la prohibición, la limitación o la recomendación de crianza para cada perro. Hasta la segunda guerra mundial fue mejorando la crianza por procedimientos científicos, si bien se dió preferencia al aspecto externo como en todas las razas caninas, y se dejó a un lado el desarrollo de su carácter innato.
Explotación al servicio de la guerra: entretanto, se había descubierto la versatilidad del perro ovejero alemán, la mayor parte del mejor material de cría fue utilizado como material de pguerra para servicios sanitarios y militares. El perro ovejero alemán se desangró en todos los frentes de esa absurda guerra, como amigo fiel del hombre, siendo explotado por él.
Reinserción de la cría: el ovejero alemán se encontraba prácticamente ante la nada al finalizar la guerra. Los perros con mayor firmeza de carácter habían muerto o fueron requisados por las potencias victoriosas. Los criadores tuvieron que empezar de nuevo casi desde cero. Pero, por suerte, se conservaron los libros de crianza de la "Asociación Alemana de criadores del pastor alemán" (S.V.). La meticulosidad con que eran llevados todos los datos permitió la reconstrucción de la línea de cría del ovejero alemán, con la colaboración de la Cynologique International (FCI) y la "Federación de criadores del pastor alemán".
Pero la división del territorio alemán por las potencias vencedoras trajo consigo que cada zona desarrollara su propio tipo de crianza, sin intercambio mutuo de "material de cría", si se exceptúan algunos intentos realizados pocos años antes de la reunificación. Así fue como se desarrollaron dos poblaciones de la misma raza protegidas genéticamente.
Pero independientemente de lo que se vaya a hacer ahora con ambas "líneas de sangre" de ovejero alemán, no se deberían sacrificar en ningún caso rasgos característicos positivos, como, por ejemplo, la firmeza de nervios, en aras de un mejor aspecto externo, asunto este que ya se viene discutiendo desde hace mucho tiempo. El perro ovejero alemán ya es bastante bello. Esperemos que vuelva a tener el mismo carácter que antes, cuando era perro pastor puro.

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